La ansiedad, cuidemos nuestra salud.

La ansiedad, cuidemos nuestra salud.

La pandemia y el más de un mes de confinamiento que llevamos por el coronavirus que causa el COVID-19, nos ha cambiado la vida, llegando alterar el ánimo de cualquiera. Es totalmente normal que tengamos sentimientos de soledad, de miedo, incertidumbre, tristeza, llegando a producir incluso situaciones de ansiedad.

Es muy fácil dar consejos cuando nos hemos quedado sin trabajo o no podemos salir a buscarlo, con la consecuente pérdida de ingresos y de seguridad. La necesidad de tener que prever el abastecimiento de alimentos y cuidados médicos. La exigencia de atender a tus menores y familiares a cargo. La incertidumbre o frustración sobre cuánto tiempo durará esta esta situación. La soledad asociada con el sentimiento de haber sido excluida del mundo y de tus seres queridos, que en muchos casos viven a muchos kilómetros de distancia, viviendo muy distintas realidades.  Todo esto es lo que observamos cuando nos podemos en contacto con vosotros por teléfono, grupos y correo, y sabemos que es normal entrar en ese tipo de ideas y sensaciones.

Por eso es importante entender que la ansiedad es un mecanismo de nuestro organismo cuando trata de dar respuesta a una situación que nos genera amenaza. Es adaptativo, necesario, normal y universal. No hay que asustarse, pero cuando este “mecanismo” comienza a enviarnos mensajes de alerta y no logramos gestionarlos, nuestro sistema de defensa puede llegar a fallar y producir síntomas que afecten a nuestra vida diaria.

Cada persona podemos presentar síntomas diferentes a los de otras, depende de nuestra vulnerabilidad biológica y psicológica e incluso de experiencias vitales.

Estos pueden ser físicos como palpitaciones, taquicardia, mareos, debilidad muscular, insomnio, hormigueos, fatiga y dolor de cabeza tensional; pueden ser emocionales como sensación de agobio, miedo, sensación de falta de control, irascibilidad, inseguridad, sensación de extrañeza o vacío, incertidumbre, inquietud; pueden ser conductuales como hiper o hipoactividad, impulsividad, deseo de escapar o huir de la situación, intranquilidad o pueden ser sociales como dificultades para seguir una conversación, verborrea, quedarse en blanco, así como dificultades para expresar sus opiniones y emociones.

Si te sientes así, lo que puedes hacer es intentar identificar esos pensamientos repetitivos e irracionales que te hacen sentir mal y de los que no tienes control. Contradecirlos y focalizar tu atención en lo positivo y en las cosas que si puedes hacer en este momento y que puedes controlar directamente. Por ejemplo: “Si me contagio qué evolución tendrá en mi cuerpo la infección, contagiaré a mis familiares…” Analizo: “En este momento no tengo síntomas como para concluir que tengo el virus”. Lo desechas y anotas una nueva forma de ver la situación que te molesta: “Estoy tomando todas las medidas para no contagiarme ni contagiar, ahora continuo con lo que estaba haciendo, sigo mirando los cursos que me mandan, e intento aprender cosas nuevas y salir enriquecida de esta situación”.

Acepta tus emociones, son molestas pero normales, habla de lo que sientes, de lo que te preocupa, con alguien que te comprenda, que no te juzgue, tampoco son necesarios los consejos rápidos para intentar hacer algo que te quite esa sensación.  Solo expresa.  Puedes respirar profundamente, con serenidad, tres veces y continúa con tu respiración normal.  Intenta moverte de vez en cuando, no estés mucho tiempo sentado. Realiza alguna actividad física, ponerte música y bailar, convertir la mesa de tu casa en un pin pon improvisado, etc.  Es suficiente con que sea moderado, no te propongas metas que ahora cueste conseguir. Conversa con familiares y amistades, aprovecha las redes sociales. Realiza actividades que te gusten de vez en cuando. Intenta mantener hábitos de sueño y alimentación saludables.

Y si aun así sigues sintiéndote mal, en este momento hay muchos profesionales que te ayudaremos y orientaremos. Aquí seguimos y seguiremos, del otro lado del teléfono, el equipo al completo del Plan de Empleo, ofreciendo talleres, formaciones y recursos a vuestro alcance para salir fortalecidos y más preparados para los nuevos tiempos que nos esperan.

Cuenta con los equipos de trabajadores de Cruz Roja.

ELENA  BERMEJO FERNANDEZ

TECNICO DE EMPLEO CRUZ ROJA

PSICOLOGA COLEGIADA Nº A-0743

 

 


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